RECORDANDO A LA MILITANCIA

Recordar nos obliga a ejercitar nuestra memoria, ésa que a veces traiciona  y olvida a personas que debieron ser mencionadas por su valor, por sus actos, por su importante participación en los hechos que quedan grabados a fuego en el colectivo histórico.
Y no es olvido ni discriminación, es porque somos humanos y nuestra memoria puede fallar y porque también, la Historia, así con mayúscula, está formada por el conjunto de las impresiones personales que permiten reconstruirla y a veces esas voces ya no están para dar testimonio y el tiempo impacable, se ocupa de callarlas.
El Pueblo del 16, 17 y 18 de Octubre histórico, que recupera al General Perón de la cárcel, es el mismo al que hoy se le ha negado su derecho a percibir el 82 por ciento móvil de Jubilación.
Es ese mismo Pueblo que puso el hombro al trabajo y el corazón a la lucha contra todas las dictaduras y los mismos que con dolor vieron como el Golpe criminal del ´76 se devoraba a los jóvenes, para un poco después, entregar sus hijos a pelear una guerra ya perdida en Malvinas.
Entre esos verdaderos héroes, nacidos del Pueblo y que hoy se encuentran muertos en muchos casos, o jubilados, están los “históricos”, los que llevaron las banderas al frente, y que formaron la gloriosa Juventud Peronista, la Jota Pé: Héctor Spina, Cacho el Kadre, Gustavo Rearte, Diego Miranda,Jorge Ruli, Susana Valle, Felipe Vallese, Zabala, Andrés Castillo, Jorge Laforgue, Ernesto Danceco, Heriberto Torres, Clemente Saavedra, Gastaldi, Caratoli, Armando Cabo, González, Delía, Vasco Petit, Tuli Ferrari, Pignataro, Juan Drago, Mario Roca, Haydeé Pece, Jorge Burgos, Pracanico, Dante Oberlin, Marta Curone, Rogelio Rodríguez, Ana Rua, Juan Ferrando, Sansule, Jorge Dilelo, Caffati, Loiacono, Mitulo, Gallardo, Andrés Framini, Aponte, Aida Filippini, Toto Franco, José Azcurra, Jorge Di Pascuale, Dante Viel, Carlos Gros, Carlos Pierini, Durruty, Isetta, Julio Troxler, Sebastián Borro, John William Cooke, Oraldo Logiurato, Britos Lima, Carlos Caride, Julio Bornik, Osvaldo Agosto, Juan Eyeralde,  Eustaquio Tolosa, Gazera, Angel Iñiguez, Oraldo Britos, Babi Molina y su hermano, los grupos de Aliaza y el COR, entre tantos que se escapan y que no mencionamos porque necesitaríamos todo un libro. 
Esta generación de militantes, inauguran en las calles oficialmente la lucha, allá por el ´59 y también el CONINTES, y tantos otros hombres que continuaron con la lucha iniciada ese  17 de octubre, ¿Por qué  el Peronismo encontró su lugar en las calles? Porque fundamentalmente, el Peronismo es un movimiento  y justamente, en su forma de moverse siempre, en forma constante, mezclando en sus filas a hombres y mujeres de todas las clases sociales, no encasillándose en locales partidarios, ajeno a todo muro dispuesto a aprisionarlo, allí, en la libertad de calle, el Peronismo encuentra su esencia, con el Pueblo.
El Peronismo no es producto de una teoría filosófica, ni se nutre de una sola vertiente ideológica,  encarna  el sentir del Pueblo en toda su diversidad, por esta razón es tan difícil definirlo, especialmente por aquellos que no lo sienten o lo palpitan.
La explicación del movimiento no se encuentra en los libros, ni su definición en el diccionario, no alcanzan las definiciones intelectuales, ni los dogmas, porque el Peronismo es un sacrificio, es lucha constante y permanente, en busca de la conquista definitiva de la Justicia Social.
Esa generación, la que dio la patada inicial, al despuntar la década del sesenta, estuvo en forma real dispuesta a dar la vida por el bienestar del Pueblo y por Perón. Y entre ellos debemos contar a los que fueron actores principales aquel 9 de Junio de 1956, tanto militares como civiles, desde el General Valle, el Coronel Cogorno, Roccatagliata, Chaves, Dibiasi, Enrique Cano, Gentilomo, Proia, Ibazetta, Irigoyen, Costales,  Brion, Costa, Filippo y mi propio, padre, Alberto Villagra, los fusilados en el basural de José León Suárez, La Plata y en La Pampa, entre tantos hombres y mujeres dispuestos a llevar la lucha hasta el límite.
Ya comenzado el año 1962, se suma una nueva camada de militantes y dirigentes: Benito Romano, Amado Olmos, José Alonso, Yon, Gigena, Ricardo De Luca, Alfredo Carballeda, Mabel Dileo, Celestino Blanco, Alfredo Ferraresi, Pancho Gaitán, Luis Acevedo, Amado Blejer, Diana Pareja, Eduardo Salvide, Néstor Fonseca, Pedro Dri, Valentín Lucco, Armando Jaime, Pedro Avellaneda, Raimundo Ongaro, Ludueña, Amado Olmos, García Elorrio, Flotildo Rojas, C. Baluch, Tomás Saravi, El Chino Palma, Avelino Fernández, Cejas, Roberto García, Héctor Villalón, el Mayor Bernardo Alberte, Alfredo Ferraresi, Paulo Vicente y Digon.
Estos hombres y tantos otros, le dieron contenido y dirección a la militancia peronista direccionada a la organización. Ya para ese entonces, se contaban de a  miles los compañeros peronistas en todo el territorio y cientos en el exterior del país, como Américo Barrios, Landajo y Colon, que junto a Jorge Antonio, oficiaron de enlace de Perón.
Ellos mantuvieron con vida y activa la llama del 17 de Octubre en las calles, en las fábricas, en los talleres, y en todo lugar donde el Pueblo estaba presente, a través de las tomas de fábricas, en lugares que dieron nombre a las jornadas históricas: el rosariazo, el cordobazo, en Corrientes o en Salta, con los primeros grupos que dieron origen a Taco Ralo y la organización de las Fuerzas Armadas Pe-ronistas (FAP).
Podrían pasar por estas líneas el nombre de muchos hombres y mujeres, que no solamente ofrendaron su vida por los principios que supieron jurar en democracia, y que fueron reunidos en la Constitución del ´49, por la formación de una Comunidad Organizada y una Justicia Social que amparara a todos los ciudadanos, habitantes del suelo patrio.
A fines de los sesenta y recién iniciado el setenta, muchos  hombres y mujeres se sumaron a la lucha, José Rucci, Lorenzo Miguel, Julio Guillán, Bittel, Cámpora,  Digón, Lorenzo Pepe, Calipo, Rachini, Moyano, Rubén Cúccaro, Heráclito Sosa, Fernando Hermosilla, Miguel De Renzis, F. Cháves, Pepe De Rosas, César Loza, Saúl Ubaldini,  Gerónimo Venegas, Gurruchaga, Augusto Altieri, Martínez, Gorrión Giménez, Minichillo, Palacios, Fito Ponce, Palacios, Antonio Cassia, Amadeo Genta, Rubén Pereira, Alejo Farías, Carlos Cabrera, José Castillo, Luis Barrionuevo, Luis Morán, Cayo Ayala, José Rodríguez, Pedro Goyeneche, Pedro Michelini, Dardo Cabo, Carlos Etchehum, Aristóbulo Barrionuevo, Juan Martini, Alfonso Millán, Héctor De León, como así también, los curas tercermundistas.
Es mucho lo que se ha escrito sobre la historia del Peronismo, sin embargo, son pocos los que se han aproximado a describir el sentimiento que embarga el Peronismo. Son pocos los Pueblos del mundo que han luchado tan tenazmente por reconquistar el poder y llevar a la conducción, luego de dieciocho largos años en el exilio, a su Líder.
Muchos fueron los hombres que abrieron las puertas de su casa para recibir a alguien perseguido o permitieron que sus hijos militaran en esa lucha, en la que participaron ricos y pobres, como también la clase media, comerciantes, estudiantes, profesionales, proletarios y paupérrimos, el Pueblo en su mayoría.
Es que el Peronismo no hace diferencias, ni siquiera podemos ir más allá de una explicación que redundará en la palabra “sentimiento” y “Lealtad”.
El peronismo es un virus que se lleva  dentro y sus síntomas solo son percibidos por quien lo padece: a veces, duele, otras produce irritación, seguido provoca  angustia también si lo dejás que avance,  y en algunas ocasiones, te hace feliz.
No obstante, la felicidad siempre es efímera porque cuando sos testigo de  una injusticia, o te enfrentás a un padre de familia sin trabajo o un mocoso descalzo, te vuelve a brotar el peronismo y quedás nuevamente infectado.
Por eso, las banderas de aquel 17 de Octubre las sigue levantando el Pueblo junto con el Movimiento Obrero y esta histórica jornada sigue siendo el grito victorioso como el dolor y la bronca, como el del renunciamiento al poder o a las riquezas, de igual forma que lo hizo Evita, pero eternamente peronistas, porque siempre, siempre, siempre estará el grito…
¡VIVA PERÓN, CARAJO!

ES HORA DE DEFINIR

Tanto sea en las internas o en las elecciones generales, es hora de definir el voto por aquellos a quienes Usted hoy viene apoyando o ejerciendo su protesta. 
Cada uno de los cargos electorales serán revalidados, desde el Presidente, los legisladores, gobernadores, intendentes e incluso, concejales serán elegidos en las próximas elecciones, pudiendo manifestarse una vez más, la voluntad popular.
Éste es el momento de recordar cuánto lo afectaron económicamente las decisiones de aquellos que lo han representado, si pudo contar con trabajo, si la inflación no minó su esfuerzo o si en cambio, lo benefició. Cuánto lo molestaron los cortes de calles y rutas y si sintió que todos los días se le presentaban nuevos conflictos para sortear. E incluso, si tuvo la suerte de que lo asaltaran y seguir todavía vivo…  Hoy es necesario demostrar gratitud al delincuente que le lleva la bolsa y le deja la vida.
El ciudadano debe tener muy en claro estas circunstancias y qué calidad de vida tiene y desea, como así  también, qué futuro estamos construyendo para nuestros hijos y nietos. Por esta razón, es necesario conversar con la familia la decisión electoral que tomemos y qué consecuencias tendrá ésta para la ciudad o el pueblo donde Usted ha elegido vivir.
Si ese proyecto que le proponen lo incluye, le permite desarrollarse, evita que nos sigamos apiñando en las grandes ciudades, peleando por la energía eléctrica en verano y por el gas en invierno; o si ese proyecto contempla el mejoramiento del transporte público, y un tratamiento adecuado para los desperdicios.
Todas estas situaciones repercuten en la reflexión, a la que estamos obligados, antes de emitir el sufragio. No se trata solo de partidos y de ideologías que se han intentado atomizar, es necesario saber quiénes son los que ejecutarán los presupuestos y pondrán en vigencia las leyes.
Es importante que en una oportunidad como ésta, participe, milite, deje de ser espectador, es necesario inmiscuirse en las estructuras, formar parte de las tomas de decisiones, especialmente desde nuestro barrio, como ocurre por ejempl, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con las Comunas. Solo de esta forma lograremo entre todos, alcanzar la tan ansiada “Comunidad Organizada”. El cambio es posible y tenemos las herramientas para lograrlo.
Nosotros, que somos militantes de organizaciones sociales, sindicales, mutuales, de clubes o sociedades de fomento, de cuarteles de bomberos y de Defensa Civil, como así también, de cámaras empresarias y del campo,  lo sabemos. Por eso hacemos política y ayudamos desde nuestro lugar, a construir una DEMOCRACIA MÁS SOCIAL Y PARTICIPATIVA.

CARLOS RAUL VILLAGRA

ELECCIONES ¿DE ELEGIR O SELECCIONAR?

Qué bueno es votar cada dos años! En mi caso soy un ciudadano de sesenta años y mi hijo con cuarenta, en proporción, ha votado más veces que el padre.
¡Qué bueno que el Pueblo puede decidir cuáles serán sus gobernantes, los que, como en el caso de las provincias o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, definirán sus condiciones de vida, la prestación de los servicios esenciales, educación, salud, seguridad, transporte, la recolección de la basura, como el mantenimiento de calles y caminos.
Estas circunstancias, sumadas a la apertura y protección de las fuentes de trabajo, a la promoción de las inversiones y el desarrollo de las PYMES, todo esto hace a una mejor calidad de vida de la ciudadanía.
Los resultados son, sin dudas, generadores de cambios. No solo de hombres, sino de programas de gobierno y esta realidad ha puesto -por el momento- al Gobierno Nacional frente a la negación. Un gobierno que sufre evidentemente, un desgaste de ocho años de mandato, caracterizado por la falta de definición de políticas ni partidismo claro para la ciudadanía, que gravita en la mala relación con el campo, en la división del Peronismo, como las distintas circunstancias de riesgo social que se viven en las provincias  y que no han sido contempladas en forma individual.   
No obstante, ¡Qué bueno que tengamos en las urnas la forma de definir nuestros encuentros y desencuentros!
¡Qué bueno que las regiones y las poblaciones definan cómo será su rol en los próximos años! ¡Qué bueno que los partidos políticos piensen que, en primer lugar, están los niños, que al futuro hay que impulsarlo y que piensen que a los mayores no podemos abandonarlos, a pesar que no se les reconoció el 82 por ciento móvil en la jubilación, algo que los próximos gobernantes deberán remediar!
¡Qué bueno es ver la gran concurrencia a los comicios de los ciudadanos y que las diferencias no se dirimen con agresiones! ¡Qué bueno es progresar en la votación, con urnas comunes para hombres y mujeres! ¡Qué bueno es que -en pocas horas-  podemos contar con los resultados electorales, qué bien nos hace poner la tecnología al servicio del pueblo!
Todos tenemos una posición tomada y nosotros no somos la excepción, pero ¡Qué negativo sería colocarnos en forma parcial de un lado y señalar a quién apoyamos, cuando lo importante es  que el que gana, gobierna y el que pierde, acompaña; porque si seguimos este camino, todos participamos, las mayorías y las minorías,  todos podemos asumir el compromiso de una vez y para siempre, de mirar hacia el futuro, sin olvidar el pasado, para no volver a cometer los mismos errores.

¡Qué bueno es votar, carajo, qué bueno!

SE LES PERDIÓ EL GPS

En nuestro país, alguien perdió el rumbo… Desde hace más de un año se venía anunciando un rotundo triunfo electoral en las urnas de todas las provincias, pero a medida que transcurren los días, en cada sector de la sociedad argentina, se van dando hechos que nos hablan de otra realidad: no todos son oficialistas o suscriben a la posición planteada por el Gobierno Nacional.
No todos piensan de igual forma ni ven lo mismo, y por otra parte, los que gobiernan no escuchan más allá de las palabras de los aduladores. Cuando se realiza un acto, que por lo general son en locales cerrados para inaugurar una placa o un cuarto de hospital ya construido por una gestión anterior o tal vez, cuando los funcionarios se trasladan al interior para inaugurar una usina que demoró más de treinta años en ser puesta en funcionamiento, solo ven a un Pueblo parcializado, que es llevado en  colectivo con pancartas y carteles armados.
Ese Pueblo no son todos los argentinos, por lo general son familias movidas por la necesidad y el miedo, porque son los que cobran planes aunque su labor se reduzca solamente a asistir actos oficiales, que cobran para que sus hijos puedan recibir el mínimo alimento y sustento, pero que no han obtenido la dignidad que da el trabajo y el pan ganado con las manos.
Ésos que no son capaces de reconocer esta situación, definitivamente, perdieron el GPS de la política y ni siquiera son capaces de ir al encuentro de los trabajadores reunidos en los sindicatos, esa masa que supo “adornar” los actos y especialmente, al Movimiento Nacional y Popular o a la muchachada de los barrios que entusiastas concurrían a animar los actos. Ya no son esos actos espontáneos, ya no se ven ancianos, tan queridos y protegidos por Evita, que ocupaban las primeras filas por sus canas, ni las familias que llegaban por sus propios medios por lo general a  sulky o a caballo, como lo harían hoy en camionetas, camiones o micros.
Es evidente que en aquel entonces, los intendentes y los gobernadores tenían un verdadero contacto con el Pueblo, donde generalmente eran conocidos y vi-vían la realidad de todos los vecinos. Hoy, los intendentes, los gobernadores y los legisladores que representan a las provincias, son de otras tierras.
A ello se agrega el desconcierto que producen los propios estandartes que se enarbolan. Recientemen-te se le consultó a una persona que llevaba una bandera con los colores patrios  y la inscripción de “La Cámpora” de qué se trataba el nombre, y con una sonrisa llena de ingenuidad contestó “fue una mujer que luchó”.
Y esto nos produce una profunda tristeza, particularmente,  a quienes conocimos al Compañero Cámpora, con el que compartimos años de militancia, un hombre del interior de la provincia de Buenos Aires, de San Andrés de Giles, donde tenía su consultorio de dentista y en el que pasamos días discutiendo y debatiendo acciones, mientras las distintas dictaduras nos daban batalla, donde supimos releer las cartas del General Juan Domingo Perón que nos llegaban de Madrid, llenándonos de esperanza. Lugar donde, junto a distintas conducciones, analizamos cómo debíamos actuar para lograr el tan ansiado regreso del General Juan Domingo Perón a la Argentina.
Héctor Cámpora  fue llamado a convertirse en delegado de Perón para que lo representara durante su ausencia y lejos estaba en su militancia de ser un hombre revolucionario, un hombre que participara de manifestaciones, sí fue un excelente político y legislador y un leal a su líder y al Movimiento Nacional.  Fue muy querido en su momento por la Compañera Evita, quien murió encargándole al Compañero Héctor José Cámpora, “Camporita”, como lo apodaba cariñosamente, que cuidara de “Juancito”, en alusión al General.
Cámpora jamás hubiese estado del lado de la transversalidad, fue y siguiría siendo un hombre verticalista a su líder, tal como lo son los trabajadores sindicalizados y como lo seguimos siendo aquellos que luchamos en la Resistencia Peronista, desde aquel fatídico 9 de junio de 1956 con los primeros fusilados por un regimen golpista, al día de hoy. Ha pasado toda una vida y moriremos verticales y leales, jamás seremos de derecha o de izquierda, sino, obstinadamente peronistas.
No perdimos nunca el camino, ni la brújula,  ni el GPS, jamás nos echaron de la Plaza del Pueblo con insultos.  Por eso les pedimos a los muchachos internautas que no se equivoquen con nuestros Compañeros de lucha y los dejen tranquilos, ellos ya dieron todo y Ustedes todavía, tienen que ganarle a alguien, pero con el Pueblo verdaderamente de su lado.

UNIDOS O DOMINADOS

Comenzamos a transitar tiempos electorales, ya que en junio se definirán las elecciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La novedad son las elecciones en las comunas porteñas que permitirán una mayor participación de los ciudadanos en los barrios. Luego, a posteriori, se realizará una pre elección de los dirigentes que presidirán sus partidos o frentes electorales, que asimismo, serán los elegidos para integrar las distintas candidaturas.  Y así nos veremos enfrentados a la DEMOCRACIA PLENA  y a elegir a quienes nos representarán durante cuatro años, teniendo en cuenta cuáles son las propuestas y la palabra de quien nos asegura el cumplimiento de esas promesas.
Los que trabajamos en el sector del medicamento, sabemos de promesas incumplidas y de políticos que nos han defraudado no adoptando incluso, una política coincidente con los integrantes de bloque o partidos, porque una vez que Senadores y Diputados nacionales votaron la Ley de Medicamentos que circunscribe el expendio al ámbito de la farmacia, en algunos gobiernos provinciales optaron por la incoherencia y dándole la espalda a sus propios legisladores, autorizaron la venta de medicamentos en kioscos y otros comercios no habilitados por Salud Pública.
Esto deja en evidencia que no se cumple con la ley nacional, de la misma forma que concejales municipales de algunas provincias aplican impuestos a las farmacias, sin tener en cuenta el servicio que se presta a la comunidad cuando la dispensa está destinada a beneficiarios de las Obras Sociales o Programas para Carenciados.
Y es en este punto donde nos preguntamos SI VOTAMOS BIEN, cuando elegimos a candidatos de determinado partido político  y si éstos una vez que asuman su cargo, cumplirán con las leyes, especialmente cuando de Salud Pública se trata.
Revisando nuestra actividad, podemos asegurar que la entrega de pañales para adultos, que se realiza a través del Convenio PAMI, se está cumpliendo con gran éxito  en todo el país, llegando al domicilio de un número importante de beneficiarios. De igual forma, los beneficiarios del PAMI y el IOMA fueron vacunados preventivamente contra la gripe.
Esto demuestra que la UNIDAD de las entidades, permite una concreta unión de los mostradores de las farmacias, por el BIEN COMÚN DE LOS CONSUMIDORES.

LAS ORGANIZACIONES LIBRES DEL PUEBLO Y LA COMUNIDAD ORGANIZADA

 

 

NADIE PUEDE REALIZARSE A SÍ MISMO,

EN UNA COMUNIDAD QUE NO SE REALICE TAMBIÉN”

 

Juan D. Perón – 13 de enero de 1953.

 

Casi constituye un lugar común la idea que, para enfrentar y resolver definitivamente el problema de la pobreza y la exclusión social, no alcanza el crecimiento económico ni tampoco, la indispensable “mejor asignación del gasto social”. Ambas son condiciones imprescindibles, pero no suficientes. Es necesario reformar en su totalidad, el sistema de instituciones del Estado vinculadas en forma directa, con la sociedad y el ejercicio de la solidaridad, que no es el de la dádiva o el asistencialismo estatal.

La refundación del Estado, a través de una profunda reforma político-institucional, es el requisito necesario para que el crecimiento económico de la Argentina pueda adquirir un carácter socialmente inclusivo y equitativo. Y en este punto, es que se vuelve indispensable la presencia de la militancia popular y organizada, a fin de desarrollar la “Economía del Trabajo”, eje de la Justicia Social.

En el mundo de hoy, el signo distintivo de la consolidación del sistema democrático es el fortalecimiento de la sociedad civil. En esta nueva era económica, política y cultural, el espacio de gestión de los aparatos estatales es cada vez más reducido. En cambio, es mayor el papel de las múltiples expresiones que configuran el polifacético entramado de la sociedad, por lo que es necesaria la integración con los demás sectores.

En estas nuevas circunstancias históricas, las organizaciones no gubernamentales empiezan ya a desenvolverse como verdaderas “organizaciones neo-gubernamentales”. Su acción está cada vez más concebida como supletoria del Estado. Conforman lo que internacionalmente se denomina “Tercer Sector” para diferenciarlo del sector estatal y del económico privado, como de los aparatos partidistas u otros efectores del poder.

Esa esfera de responsabilidad del “Tercer Sector” aumenta incesantemente porque canaliza una inmensa energía social, generalmente no tenida en cuenta en la superficie política, algo parecido a lo que sucedía entre el sistema político y el mundo del trabajo hasta la puesta en marcha de la empresa revolucionaria encarnada por Perón, en 1945 y plasmada en la Constitución del año 1949, con la economía solidaria, una alternativa frente a la situación actual para el desarrollo con trabajo y reparto equitativo.

Las organizaciones sociales que se encuentran trabajando en este momento, no son estáticas. Han cambiado y cambian junto con la sociedad y los nuevos desafíos que se presentan, nada tienen que ver con la vieja imagen de una Argentina corporativa. Muchas veces expresan movimientos sociales surgidos al calor de nuevos problemas. En ocasiones nacen incluso, con un solo objetivo puntual y específico y desaparecen con su cumplimiento, por esta razón, las ONGs no son las que orgánicamente expresan la voz del Pueblo,si no, que en muchas ocasiones, son manipuladas por sectores internacionales poderosos.

De allí que la noción de COMUNIDAD ORGANIZADA, en pleno siglo XXI, no evoque ya, un sistema de instituciones sociales establecido e inmutable, característico de la Edad Media y también en cierta medida, de la propia sociedad industrial. La comunidad organizada actual constituye una visión eminentemente dinámica, abierta al cambio de expectativas de una sociedad en creciente ebullición, cada vez más exigente y mejor informada, que concibe a la democracia no sólo como una forma de representación política, sino como un ejercicio constante de participación y de autogobierno popular. Las comunicaciones están demostrando su poder de convocatoria a las grandes masas en todo el planeta. No obstante, no generan un marco de organización y continuidad, como tampoco reflejan el proyecto histórico de humanismo social.

Por todo esto, resulta fundamental promover la libertad de acción de las organizaciones no gubernamentales, que posibilite el despliegue de su infinita capacidad creadora para resolver los problemas sociales pendientes, no a partir del paternalismo estatal, en sus viariantes asistencialistas o tecno-burocráticas, sino a partir del protagonismo de los propios afectados, esto es de la acción organizada de los sectores populares, con un marco claro de sus objetivos y sin dependencia de ningún poder económico, político, religioso ni de corporaciones de prensa.

En el marco de las transformaciones estructurales realizadas en la Argentina, puede decirse que el rol de las organizaciones no gubernamentales en el tratamiento y la solución de los problemas sociales pendientes, tiene una importancia equivalente al papel de la empresa probada para el funcionamiento del sistema económico, lo que, -sin tomar partido por lo efectivo o no-, marcó un medio importante para el país, en el contexto internacional y de una propuesta superadora de las economías globales, las economías dependientes, transformándolas en economías sociales y sustentables.

A la libertad política reconquistada para siempre en 1983 y a la libertad económica instaurada a partir de 1989, hay que agregar la consagración de una auténtica libertad social. No basta con garantizar los derechos del individuo. No basta con liberar las fuerzas del mercado, hay que desatar también, la fuerza creadora de la sociedad. Solo basta con ver cómo la participación de la mujer, en todos los estamentos nacionales, ha revolucionado la vida del Pueblo, como así también, el acceso a la tecnología que le dió la oportunidad a los jóvenes, que la política postergaba.

 

El empuje de la Sociedad Civil

 

La previsión social se nutre del espíritu de cooperación y la hermandad nacional, que propugnamos. La solidaridad, que es el fundamento de la previsión, adquiere una relevancia social que se inicia entre los individuos de un grupo social primero para extenderse a todos los grupos sociales, posteriormente.”

en “Sociología Peronista”

 

Perón solía decir que “Lo mejor que tenemos es el Pueblo”. Pero su idea de Pueblo, que él diferenciaba de la noción de “masa”, estuvo siempre impregnada de un elemento distintivo: LA ORGANIZACIÓN. Y la Argentina puede exhibir con orgullo un sistema de organizaciones sociales que es, sin dudas, el más desarrollado de toda América Latina y con muy escasos puntos de comparación a nivel mundial. El grado de organización del sindicalismo argentino, sus mutuales y las cooperativas de servicios, se constituyen una expresión contundente de esa realidad, que se ve mucho más activa en el interior del país que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se encuentra la gran masa productiva del país, y la más necesitada y olvidada. Es en el interior dónde las organizaciones intermedias más han desarrollado su accionar comunitario.

Si bien resulta imposible dar una cifra exacta, puede afirmarse que en la Argentina funcionan actualmente decenas de miles de organizaciones no gubernamentales. Hay miles de organizaciones vecinales, sociedades de fomento, juntas vecinales, miles de clubes sociales y deportivos, cerca de 2,000 bibliotecas populares, más de 20,000 asociaciones de padres de alumnos y de cooperadoras escolares y hospitalarias, alrededor de 3,500 cooperativas, que reúnen a cerca de seis millones de asociados y 2,000 mutuales, con tres millones de socios entre activos y adherentes, unos 3,800 centros de jubilados, centenares de entidades empresarias (industriales, agropecuarias y comerciales), otros tantos colegios profesionales, unas 2,000 fundaciones, 1,200 instituciones de colectividades extranjeras, centenares de organizaciones culturales, religiosas y de distintos cultos y de asociaciones civiles consagradas a la defensa de los derechos de los ciudadanos, de los consumidores y de los usuarios de los servicios públicos, a la preservación del medioambiente y de otras actividades y de defensa civil, como es el caso de los Cuerpos de Bomberos Voluntarios.

Esta inmesa trama solidaria, integrada por decenas de miles de organizaciones no gubernamentales o neogubernamentales, tiene como característica común el hecho de no concebirse cada una a sí misma como algo aislado del resto. Muy por el contrario, tienen una fuerte cultura asociativa, solidaria y organizativa. Tienden a establecer entre sí los más variados mecanismos de cooperación recíproca, sea a través de convenios, de la conformación de redes o de la creación de asociaciones que las agrupan por razones de afinidad, como ocurre por ejemplo con las organizaciones sindicales, las cooperativas, las mutuales, los centros de jubilados, las asociaciones sin fines de lucro que dan asistencia a la salud, prestando servicios farmacéuticos, como es el caso de la Asociación de Farmacias Mutuales y Sindicales de la República Argentina, que cumplen a diario con cientos de miles de ciudadanos, poniendo el medicamento en función social y desarrollando redes tecnológicas para una mejor prestación ciudadana.

Todo este inmenso caudal de energía social, canalizado a través de decenas de miles de organizaciones no gubernamentales que cubren virtualmente todas las actividades y todos los rincones del país, constituye la base de sustentación de una estrategia que tenga como eje la profundización de la democracia, que aliente la descentralización en todos los órdenes y que genere las condiciones necesarias para encarar la solución del desafío social, que es el centro neurálgico de la problemática argentina, con un grado grave de disgregación, desocupación, pobreza y marginalidad, lo que da vigencia al accionar de estas entidades.

La etapa que se inicia en la Argentina, a partir de las transformaciones estructurales de la década del 2000, está signada por la refundación del Estado y por el creciente protagonismo de la sociedad civil. De ellas depende el desarrollo de las PYMES, de los pequeños emprendimientos de trabajo social y de una economía sustentable.

Un pueblo libre no es solamente una sociedad con plena vigencia de los derechos y garantías individuales. Es también, y sobre todo, un pueblo organizado, es decir una comunidad capaz de asumir y enfrentar los problemas que tiene que resolver, participando en todos los estamentos.

Porque el sentido de la descentralización del Estado no es la sustitución de las grandes burocracias nacionales por las pequeñas burocracias locales. El verdadero sentido de la descentralización es abrir el camino para la creciente participación de la sociedad civil, a través de esa inmensa trama de organizaciones no gubernamentales, aquellas que Perón definiera -hace cincuenta años- como ORGANIZACIONES LIBRES DEL PUEBLO, en la implementación de las políticas realcionadas con la educación, la salud, la seguridad, la ecología y la acción social, como aquellas que involucren la participación en la ciencia y la tecnología.

Encarar esta tarea siginifica impulsar una revolución política y social, la tercera en la historia de la Argentina moderna, luego de la revolución social encarnada por el Peronismo en 1945 y de la transformación económica y la reinserción internacional del país.

Es a partir de la definición de entidades, que son agrupamientos creados solo por el Pueblo, que se define “ORGANIZACIÓN”. Cuando expresamos “LIBRES”, representamos la expresa voluntad de las bases que, de abajo hacia arriba, sin ataduras y compromisos con sectores de poder, cualquiera sean ellos, desean desarrollarse.

Cuando mencionamos al Pueblo, no nos referimos a un grupo de personas, no calificamos a ningún sector, sino que unificamos a todos los ciudadanos solidarios, que quieren organizarse para integrar una verdadera comunidad, que les permita mejorar la calidad de vida en beneficio de todos, sin exclusiones.

 

 

Carlos Raúl Villagra

 

 

 

 

 

 

“El Peronismo ha sido la bandera de lucha de los argentinos”

Nota publicada en el diario “Política del Sur”, el martes 10 de mayo de 2011.  

El histórico dirigente gremial, actual Secretario General de la Asociación de Farmacias Mutuales y Sindicales, repasa parte de la historia del gremialismo. Del “Cordobazo” a la posibilidad de votar a un radical. “Hoy el 1° de Mayo es un festejo, pero amargo”, dispara.

Por Diego Lanese
dlanese@diariodelsurdelgba.com

Con una larga trayectoria en el gremialismo, que incluye una importante participación en el mítico “Cordobazo”, Carlos Villagra puede definirse como “un sindicalista de antes”. Militante peronista (“no justicialista, que es otra cosa”, aclara), mutualista e hincha de Racing, Villagra encabeza la Asociación de Farmacias Mutuales y Sindicales, una red de atención social que por día da respuestas a 500 mil personas.

Desde hace 30 años, el dirigente vive en el barrio Corimayo, en Almirante Brown, desde donde promueve la candidatura de Eduardo Duhalde a la presidencia. En el marco del pasado 1º de mayo, Villagra recibió a Diario del Sur para encarar un diálogo franco, directo, donde habló de todo: la actualidad del sindicalismo, la unidad de la CGT y el futuro del país. Lanza una propuesta audaz para que la central obrera se unifique, y adelanta que votaría a un radical para presidente.

Acaba de pasar el 1° de mayo, ¿cómo ve la situación del gremialismo en el país?

—Primero quisiera hacer una aclaración, que no vi en muchos lados: el 1 ° de mayo para los argentinos, en este momento de la democracia, pasó a ser un festejo, pero durante más de 20 años de dictaduras militares fue de persecución y de lucha. Para los peronistas, además, eran tiempos de actos prohibidos, de persecución por parte de la represión, fueron años de cárcel.

De cantar la marcha peronista en la cancha…

—Claro. Recuerdo que en Racing, cuando queríamos que se terminara el partido porque le estaba yendo mal, cantábamos la marcha, decíamos “viva Perón” y venía la represión. Y así zafaba Racing. Pero eso pasaba con todas las hinchadas. Era un grito de guerra. Es que el peronismo ha sido del ‘55 en adelante la bandera de lucha de los argentinos, y si hoy gozamos de la democracia es casi en su totalidad gracias al movimiento obrero, porque puso resistencia permanentemente, organizado o no. Eso fue antes, hoy el 1° de Mayo es un festejo, pero amargo.

¿Por qué amargo?

—Porque notamos que en la nueva sociedad se confunde el trabajador activo con el pasivo. En los últimos años de la democracia, se incorporaron a las movilizaciones siglas que no son las características del movimiento obrero, unos les dieron el nombre de piqueteros, otros desocupados, pero la realidad es que consideramos que en algún momento ese trabajador debe encauzarse. Porque la Argentina en algún momento tiene que entrar en la legalidad absoluta, demostrando madurez política hacia el mundo. La Argentina está disgregada porque se ha tomado a la democracia como un asunto de protesta. Todo el mundo se siente con derechos, pero no con obligaciones.

¿Cómo ve esta situación de sindicatos “paralelos” o nuevas agrupaciones que se forman en distintos rublos, como la construcción?

—Son sindicatos paralelos. Como en los medicamentos tenemos originales y genéricos, en el gremialismo tenemos “sindicatos genéricos”. En cuanto a las centrales obreras, la historia indica que el movimiento obrero es uno solo, porque el trabajador es uno solo. Los sindicatos son instrumentos que se formaron para actuar dentro de la legalidad. El sindicato debe ser uno solo, lo que pasó es que nosotros, y me quiero involucrar, nos hemos burocratizados. No tuvimos reglas justas, pasamos de una dictadura feroz a una democracia libertina. Aquí hubo aprovechamiento de ambos lados. Del movimiento obrero, a manera de autocrítica, tenemos dirigentes que se agarran del sillón y no lo largan toda la vida, o dejan a sus hijos. Eso hizo que los trabajadores no se pudieran manifestar dentro del gremio, ni presentar listas, y formen otros gremios. Y eso lleva a una anarquía. Eso es culpa nuestra, no del Estado, que como patrón tiene como 30 gremios que le reclaman, sin ir más lejos, los docentes tienen 10 sindicatos. Ese descontento sube hacia la dirigencia sindical.

 ¿Hay que modernizar el sindicalismo?

—Acá no hay que modernizar, lo que hay que hacer es conciliar intereses. En todos los aspectos. No digo que estemos en la anarquía, pero estamos en un desborde. Los argentinos no estamos conformes con nada ni con nadie. Pero es un descontento que no es ideológico, lo más profundo que se debe criticar es la desunión y la desorganización que el Estado permitió, con los gobiernos, y también en toda la sociedad.

¿Y cómo se puede salir de esta desunión?

—En el campo sindical, lo primero que se debería hacer es convocar a un plebiscito real y concreto de los trabajadores, donde digan qué método quieren, si una sola CGT, un solo sindicato, el mandato de sus autoridades, el tema de las obras sociales, el manejo de los fondos, etcétera. Todo eso, que muchas veces se cuestiona, debería plebiscitarse.

¿Esa es una idea o un proyecto? Porque suena bastante avanzada…

—Nosotros lo propiciamos. Si hablamos de la historia del movimiento obrero, es grandiosa, una historia riquísima, pero estamos en una nueva etapa. Somos hombres más maduros, y la juventud trabaja con otros tiempos, como Internet, tiene que ser todo rápido. No decimos democratizar, decimos poner a elección de lo que quiera la mayoría. La única forma de unificar la CGT es que los trabajadores lo pidan, no hay otra forma, porque el burócrata va a morir burócrata.

Muchos dicen que, si gana el kirchnerismo, van por los gremios, es decir, por la renovación.

—Nosotros la propiciamos, decimos que el problema debe ser solucionado en casa. Es decir, la CGT debe llamar a un Congreso y normalizar su situación, discutir qué es lo que quiere como modelo para insertarse en la democracia y en un modelo nacional y popular. Y después que decidan los trabajadores.

¿Qué opina de la incorporación de gremialistas en cargos electivos?

—La Constitución del ‘49 habilitó al movimiento obrero a tener el 33 por ciento de la legislatura y los cargos públicos. Hoy, seamos realistas, si un artista puede ingresar en una lista, el movimiento obrero, que puso en juego mucho más a lo largo de la historia para obtener esta democracia, tiene todo el derecho a ingresar a un cargo. Ahora, si ejerce el poder por el cargo que tiene en el sindicato, le digo que lo veo mal. Debe militar dentro de las estructuras políticas y ganarse ese derecho dentro de la militancia. Si un sindicalista plantea que quiere representar al pueblo en un cargo y pone como argumento que tiene tantos afiliados, o pone el escudo del gremio, ahí no tiene derecho. Hay que tener un trabajo político, y mostrar capacidad para ese cargo.

Nadie puede poner en duda su peronismo. ¿Votaría a un radical como candidato a presidente?

—El problema no es ideológico, hoy ser peronista tiene para el pueblo un valor extraordinario. Nadie votaría a alguien para que lo gobierne sólo porque es exclusivamente peronista. Lo que veo es que hoy, en especial la mujer, que es mayoría en el padrón, se está siendo más práctico, se elige a quien lo puede favorecer de manera inmediata, cosas sencillas. Mejorar el transporte, la forma de trabajo, la seguridad. La gente busca cosas más simples. Ser peronista no tiene tanto valor si se es práctico. Hoy buscan a los dirigentes prácticos que solucionan los problemas diarios, y si está enrolado en el Partido Radical, un movimiento mucho más viejo que el peronismo, seguramente que en muchas localidades lo van a votar. Nosotros podemos convivir con otros partidos.

 

COMENZAMOS EL AÑO

En la realidad del medicamento, el paso de los días en el calendario, solo nos ha mostrado las contradicciones, cada vez más profundas y arraigadas, en la cadena de comercialización.La Industria Farmacéutica  no desea entender aquello que se ha planteado reiteradas veces, en cuanto a la situación económica y financiera por la que atraviesan las farmacias argentinas.Y esto se vuelve evidente cuando nos detenemos en el Convenio más importante del país, el de los afiliados al PAMI, en el cual el aporte que las farmacias realizamos,  con importantes descuentos al sistema, no se ven reflejados en los pagos   y en el constante reclamo para que éstos bajen.También el Estado aporta su cuota, como gran participante en la formación del precio del medicamento, ya que el precio público tiene como “beneficio” el 21% del IVA, más los aportes adelantados de Ingresos Brutos  y sumado a ello, otras cargas impositivas, hacen un total del 30% en el precio del medicamento.A estas erogaciones, debemos también sumar un aporte de las farmacias que ronda el 14% en todo el territorio nacional y la entrega de medicamentos que son dispensados ciento por ciento gratuitos al afiliado, recibiendo la farmacia un aporte fijo en pesos, por cada receta que atiende.Estas circunstancias se ven agravadas por las prestaciones que se realizan a afiliados de Obras Sociales provinciales, que son abonadas a plazos que rondan entre los 90 y los 120 días. Y la situación se precariza aún más cuando la deuda de la Superintendecia de Servicios de Salud  y el APE, aumenta, reteniendo los aportes a las Obras Sociales.Tanto en el transcurso del año pasado como lo que va de éste, la Industria Farmacéutica  ha continuado aumentando  el precio de sus productos, autorizados por la Secretaría de Comercio de la Nación, y que, en todos los casos, desde hace ya muchos años, éstos no reflejan la realidad de las farmacias.Esta misma situación impera a nivel regional con la atención a los afiliados de medicina prepaga, empresas de servicio que han ajustado considerablemente las cuotas a sus clientes-consumidores, en cifras que obligaron a muchos a renunciar a los servicios, pero que niegan a las farmacias lo que les corresponde.Las entidades nacionales como lo son la Confederación Farma-céutica (COFA), la Fede-ración de Cámaras de Farmacias (FACAF) y la Asociación de Farmacias Mutuales y Sindicales de la R.A. (AFMySRA), sabemos que esta realidad es global, afecta a todas las farmacias del país por igual y a todas aquellas que integran la red farmacéutica.Nuestra única respuesta a esta situación es que deben modificarse los márgenes de comercialización que traerá una mejora en la situación económica-financiera de todas las farmacias.Indudablemente, de no tener respuesta a nuestros reclamos, -queramos o no los dirigentes, seamos más o menos representativos-, las farmacias dejarán de prestar servicios en la medida que su rentabilidad se deteriore.La dirigencia debe ser consciente que es necesario que nuestras peticiones sean escuchadas, sino seremos rebalsados zonalmente. Muy a pesar de que nadie desea cortar los servicios, nos vemos obligados a auspiciar un cese de servicios a los beneficiarios, clientes, consumidores, quienes en realidad, son los que permiten mantener nuestras farmacias abiertas. Como es lógico, nadie está obligado a trabajar a pérdida o con un bajo jornal  y también es justo señalar que esto perjudicará a los trabajadores de la farmacia, tanto sean profesionales como empleados, en su justo reclamo de reivindicaciones salariales. Con esto no estamos poniendo en discusión si la farmacia es o no, un negocio destinado a cerrar sus puertas definitivamente, sí decimos que si se compromete el capital, puesto en función de las prestaciones, estas dejarán de ser atendidas y lógicamente, nos veremos todos perjudicados.En cuanto a algunas disposiciones y/o recursos presentados promoviendo  la venta de medicamentos fuera del ámbito de la farmacia, como es el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,  es importante destacar que si bien se puede vender en cualquier comercio que las autoridades de la Ciudad no los sancionarán, sin embargo, la Ley que circunscribe la venta del medicamento a la farmacia es nacional y que las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación o del ANMAT son las que inspeccionan y sancionan, y además, tienen jurisdicción en todo el territorio en cuanto a la comercialización del medicamento y del ejercicio profesional, tanto para las farmacias como para las droguerías, distribuidoras y laboratorios que comercializan estos medicamentos a comercios ajenos a las farmacias.  Es importante destacar que estos funcionarios pueden clausurar, secuestrar mercadería y sancionar económicamente a quienes vendan a los minoristas.Como señalaba al comienzo, empezamos el año pero no nos va muy bien. Nos estamos preparando para defendernos como podamos y en donde podamos, pero con una diferencia importante que nos da cierta esperanza si miramos los resultados del año pasado: la dirigencia de todos los sectores nos hemos unido en un solo objetivo, la DEFENSA DE LOS MOSTRADORES.

CÓMO CURAR NUESTRA ENFERMEDAD: LA VIOLENCIA

Las imágenes de fin de año, que una y otra vez los noticieros reprodujeron hasta el hartazgo,  nos obligan a asumirnos como violentos, pendencieros, todos guapos del ´900 dispuestos a copar la esquina con un cuchillo.Esta violencia, latente en cada uno de nosotros, es una enfermedad propia de nuestro suelo, que no debería resultarnos una novedad y que lamentablemente se ha generalizado, incluso en los más pequeños,  por lo que bien vale reflexionar acerca de este instinto violento que nos lleva a enfrentamientos tan perjudiciales para toda la sociedad argentina.Cuando a Eistein le preguntaron con qué armas se lucharía en la tercera guerra mundial, el contestó:  “No lo sé. Pero en la otra guerra que le siga, sí sé, seguro, que se tendrá que luchar empuñando un cuchillo”. Y aquellos que contemplamos las imágenes que proyectaba la televisión, tuvimos la fuerte sensación de haber alcanzado nuestra propia cuarta guerra. Las  piedras, los palos, las fogatas que brotaron en lugares que  sólo debían ser para el esparcimiento o para el tránsito acelerado hacia nuestro hogar, nos retrotrajeron a nuestro más hondo primitivismo.Para nosotros solo quedaba la barbarie, el odio, la desunión. Y nuestros representantes, que debían sentarse para apaciguar los ánimos, lograron únicamente enardecernos y volvernos contra nuestros hermanos.Y cuando llegamos a este punto y teniendo en cuenta  oscuras experiencias ya pasadas, debemos sentarnos a analizar cómo encontrar el remedio a nuestro mal y comenzar a aplicarlo.Madres que llevan a sus hijos en el vientre son blancos constantes de la violencia, cuando en la calle no se las tiene en cuenta, cuando en los medios de transporte, miramos para otro lado, cuando en vez de ser lo más sagrado, las consideramos un estorbo.Una sociedad violenta engendra niños violentos, que apenas iniciado su de-sarrollo manifiestan los síntomas de la enfermedad. Todo niño, previamente al desarrollo de capacidad de  verbalización, tiene como único recurso  el uso de sus manos, que expresan aquello que aún no son capaces de trasmitir a través de la palabra. Este proceso entre el hacer y el decir solo  debería durar apenas unos meses, lo suficiente para la adquisición de palabras básicas. Cuando un niño equilibrado y criado en un ambiente apacible habla,  ya no golpea. Y sin embargo, no es lo que experimentamos en las escuelas, donde incluso los pequeños han llegado portando armas… Y estas actitudes, si bien nos alarman, se han vuelto tan de costumbre, que solemos castigarlas como se castiga a quien jugando se manda “una manaca”, porque sabemos que los verdaderos responsables y los que merecemos el castigo, somos los grandes.Los chicos nos admiran, nos quieren, nos imitan y somos nosotros los únicos responsables de la información que le hacemos llegar diariamente. Mensajes contradictorios que los niños asumen confundidos, pero creyendo que está bien porque los adultos lo saben todo. Juegos violentos, dibujos animados violentos, verdaderas réplicas de armas de guerra y un mensaje violento llenan el mundo infantil y después pretendemos que nuestro hijo deje de golpear a los amigos en el jardín o en la escuela. Nos escuchan vociferar barbaridades a nuestros vecinos, a otros conductores, a peatones y después pretendemos que no repitan, que no muestren, como un espejo impecable, nuestro propio reflejo violento.La violencia colectiva corre pronto por las venas de estos pequeños, integrantes de una sociedad carcomida por hechos violentos que marcaron nuestra historia.Violencia injustificada que nos descoloca, que nos vuelve temerosos, que no nos permite afrontar el futuro con esperanza, solo con resignación. Nuestros abuelos y nuestros padres han padecido y padecen a causa de la violencia, dictaduras, persecuciones e incluso el olvido del Estado, son formas de violencia.Incluso, en el deporte encontramos solo semillas de violencia y muchos violentos que cosechan sus frutos. Hoy se compite solo por un premio y para ganar no importa si debemos aspirar algún tóxico y después evitar el dopping. Y luego, los que quedan del otro lado de la cancha, que ya no alientan solo exigen, y si el equipo pierde, ya no acompañan, castigan a los jugadores, amedrentándolos. Y la violencia los gana de cuerpo entero, incluso llevándolos a la muerte. Ya el deporte no tiene la esencia del potrero, la esencia del fanatismo, sino del dinero, que manda a estos señores violentos, que ya no pueden ser considerados hinchas o fanáticos.Las chicas por el amor de un muchacho ya no suspiran solamente,  pasan a la acción y son capaces de atacar con un arma blanca a aquella que les genera cierta competencia.Es evidente que no todos somos iguales, pero no podemos negar la realidad. Estos niños, cuando alcanzan la juventud y pasan al secundario  ya se sienten como veteranos de la vida, en especial, aquellos que pertenecen a la clase media y alta, porque conocen otros países y han atravesado experiencias distintas de aquellos que apenas han conocido el centro de las grandes urbes. Entonces veremos en esos grupos de jóvenes  quienes intentarán sobresalir por la fuerza y otros, los menos, por la inteligencia. Y estas diferencias generarán a la larga, más violencia.De allí a la universidad, el camino será la militancia en los centros de estudiantes de distinto sino político, que además, debido al idealismo combativo muy afín a la energía de la juventud, levantará la bandera de la violencia, tomando los propios claustros universitarios o ganando las calles en apoyo a otros sectores y así buscando llenar espacios políticos.Y quienes no tengan vocación política encontrarán a la salida de los boliches una forma de escape a la violencia que contenida crece en ellos desde pequeños. El alcohol y las drogas suelen prender una llama que pronto devendrá en incendio. Las “jarras locas” le darán a nuestros jóvenes el valor para dar y recibir golpes y esos jóvenes, para poder contar con dinero harán cualquier cosa, desde vender su cuerpo a robar.  Y el problema sigue siendo nuestro, aunque le paguemos la combi o el remís para que no anden solos en la peligrosa madrugada; pero no impedirá que se encuentren con adultos dispuestos a sacar provecho de nuestro olvido como padres. Y son esos mismos jóvenes, -educados y buenos hijos, a los que le hemos prestado el auto o si nuestro bolsillo lo permite, se lo compramos-, quienes borrachos correrán una carrera mortal y dejarán a niños sin padres, porque también, sin dolo, son capaces de matar.Vivimos insertos en una sociedad muy injusta y poco solidaria, cada uno se cuida como puede y solo, solo nos unimos cuando el muerto nos duele o se asemeja mucho a nosotros.Pero ha llegado la hora de encontrar un remedio y es materia de los políticos, responsables de las acciones del Estado, que nos involucra como Pueblo porque necesitamos tomar una decisión revolucionaria de cambio.En primer lugar, es necesario tener en cuenta el rol de los medios de comunicación masiva. Es nuestra responsabilidad desechar todo aquello que sea dañino para la población y en especial, para la infancia y ser realmente responsables de los mensajes que nuestros hijos reciben.En segundo término, debemos centrar nuestro esfuerzo en las escuelas, a las que cada día le pedimos más y le damos menos. Ellas no solo son proveedoras de contenido educativo, sino también, en su mayoría, alimentan a nuestros niños y le brindan la contención diurna que los padres no pueden darle a sus hijos debido a las exigencias laborales. Por lo que es muy importante jerarquizar esta tarea diaria y sumar verdaderos gabinetes pedagógicos para que aquellos niños y adolescentes que se encuentren en una situación vulnerable o que, enfrentados a la violencia, busquen una forma de evitarla.Y aunque parezca extraño, es necesario volver a las sanciones disciplinarias, pero no para los individuos, sino para aquellas instituciones y entidades que de alguna u otra forma, fomenten la violencia o no tomen las medidas oportunas para evitarla.En los medios de transporte es necesario establecer controles para hacer valer las normas y leyes, que se encuentran vigentes pero que nadie respeta.El ciudadano, luego de años de irresponsabilidad, debe ser reeducado y concientizado. Es necesario que aquellos lugares de acceso público sean cómodos para el ciudadano, pero asimismo, debe exigirse un mínimo de respeto y cuidado por aquellos espacios y bienes que le pertenecen a toda la comunidad como son veredas, parques, teatros, juegos, etcétera.Las sanciones deberían ser importantes para todos aquellos que no cuiden o preserven estos espacios tan importantes para toda la comunidad.Los lugares de esparcimiento y baile deberían volver a ser los clubes barriales, las sociedades civiles, las mutuales, los sindicatos, lugares donde no se lucraba con los jóvenes ni se los contaminaba con drogas.Y a propósito, es necesario que las penas y los castigos sean aún más duros para aquellos que sean detenidos proveyendo a los jóvenes de sustancias ilegales, purgando condenas más altas. Y la ley debe aplicarse con igual o mayor rigor a los extranjeros que siendo recibidos en Argentina, se valieran de negocios ilegales para la subsistencia, debiendo ser deportados.Y aquellos que fueron acusados de uso de la violencia contra la propia familia, deberán cumplir tareas sociales en instituciones de Bien Público.Muchos estamentos de nuestra sociedad deber ser cambiados;   para lograr un verdadero cambio es importante que todos los actores participen: los legisladores nacionales que deben adecuar las leyes , la policía que debe velar porque estas leyes sean acatadas, el Ministerio de Salud, Educación y Justicia, los municipios, los cultos religiosos, e incluso los sindicatos y las mutuales que como organizaciones libres del Pueblo, son capaces de entender sus necesidades y dar solución a través de centros de rehabilitación, recreación, deportes, escuelas de oficio, etcétera.Y particularmente, pueden transformarse en centros receptores de denuncias de violencia y actuar consecuentemente, brindando soluciones integrales a toda le la familia, a través de tratamientos específicos, con la ayuda del Estado.Si desde el presidente hasta el último ciudadano, logran la plena convicción de erradicar la violencia, en poco tiempo venceremos a esos violentos que nos tienen de rehenes, que no nos dejan crecer, que nos arengan a tomar palos y piedras y nos retrotraen a siglos de oscuridad. Porque los argentinos somos capaces de vencer a la violencia con nuestra mejor arma: la  inteligencia.

CIUDADANOS DE AMÉRICA

Cuál es el verdadero beneficio en el intercambio propiciado con otros países a través del MERCOSUR?Al presente, el único índice económico destacable es aquel que se refiere al turismo, ya que los escasos capitales logrados por la Argentina, se van yendo hacia otros países…En los hechos, ya pasados veinte años de la fundación formal del MERCOSUR, el intercambio logrado solo ha favorecido a países vecinos como lo son Bolivia, Perú, Paraguay, Uruguay y en cierta medida, Chile.  Todos ellos se han visto aliviados, debido a que miles de ciudadanos se han instalado en nuestro territorio, en muchos casos en forma irregular, donde encuentran la atención y los servicios que les fueron negados en sus países de origen.El caso más emblemático es la prestación de salud. Muchos ciudadanos de países limítrofes recorren miles de kilómetros en busca de tratamientos médicos que les son negados en su tierra. De hecho, el ejemplo más claro  lo encontramos en Bolivia donde recién a comienzos de este año fue aprobada una Ley de Transplantes y Donación de Órganos,  por lo que sus ciudadanos son los únicos extranjeros sin residencia permanente, que pueden anotarse en las lista de espera de transplantes de órganos en Argentina.Pero no solo nuestro sistema de salud se ve saturado por la demanda, sino también, el sistema educativo, antaño considerado de los mejores en Latinoamérica. Hoy las aulas se encuentran superpobladas, las escuelas saturadas de problemas de índole social y la calidad de la educación reducida.Y de igual forma enfrentamos problemas de vivienda, visible en el crecimiento desmedido de asentamientos ilegales en los cordones suburbanos de las grandes ciudades argentinas.  Hemos sido testigo a fin de año de las consecuencias de la ausencia del Estado, frente a la problemática habitacional planteada. No solo la propiedad privada fue vulnerada sino que la violencia social ganó las calles cobrándose sus víctimas.Estas circunstancias repetidas hasta el hartazgo enardecen a los ciudadanos, que se ven rodeados de “ocupas”, a los que rechazan debido a que detrás de una ocupación siempre se esconden otros delitos; por lo que hemos visto verdaderas batallas campales entre vecinos.Y los políticos no ayudan a aquietar las aguas, sino que en más de una ocasión, los hemos visto ilógicamente, defender estos métodos y utilizar a esa masa de gente necesitada en su propio beneficio.Una nación solo puede progresar si los que la conforman están dispuestos a construirla en conjunto, tanto recibiendo como dando. El Estado está obligado a enseñar a pescar, no solo a entregar el pescado, para que aquel que hoy está necesitado logre salir adelante y pague también sus impuestos o el valor de su terreno, porque solo así la rueda seguirá girando en beneficio de todos.Y ya no se trata de discursos xenófobos, se trata de enfrentar la realidad sin palabras a medias, llamando a las cosas por su nombre, sin doble mensaje. Nuestro país es conocido tradicionalmente por ser una nación de fronteras abiertas, que generosamente ha recibido a todo aquel extranjero que busque vivir mejor, pero muchas veces nos hemos visto traicionados en nuestra buena fe y sin querer hemos apoyado, sin voluntad de hacerlo, delincuentes y otros flagelos.Todos sabemos que el hilo siempre se corta por lo más delgado y quienes más sufren las desigualdades sociales planteadas, son aquellos que menos voz tienen, que han sido silenciados en su tierra y también lo son aquí.Por ellos y por nosotros que aún hablamos, debemos encontrar respuestas globales a problemas que son globales y para eso, el MERCOSUR también debe contar entre los temas de su agenda con propuestas para estas problemáticas sociales, que no son solo de los argentinos, sino  de todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino.